Materia y Espíritu - Dual Shock

Primer disco del Duo Iridio77/Mortymer bajo el nombre de Dual Shock.

Imagenes Futuristas de Collages en tiempos siderales. IDM / Electronica / Deep Dub


Reseña por Lisandro Falcoff Mora

De la mano de Iridio77 y Mortymer, mediante la magia del estudio móvil de Caos Records, llega a nosotros Materia y Espíritu. Estos dos laboratoristas de la música (en conjunto bajo el nombre Dual Shock) nos alejan de la mundanidad con esta elegante muestra de música experimental.

Cada ocurrencia sonora está estratégicamente ubicada, y finamente ejecutada, llevándonos poco a poco en este viaje hacia lo futurista y lo esotérico. 

Materia y Espíritu nos da la de posibilidad hacer introspección, acceder a lo más profundo del alma y a lo más complejo de la mente.

Desde el primer tema (Crystal), pasando por el segundo (El Pequeño Dios) hasta el tema titular (Materia y Espíritu) vivimos la ilusión de emprender esa travesía espacial que se avecina. Expectantes mientras nos invade la incertidumbre de lo que se viene, pero aferrados al optimismo. Cual un astronauta; hacemos los preparativos y embarcamos la nave. 

Tres, dos, uno... ¡despegue! Salimos rumbo a un universo onírico. En el cuarto tema (Gente Fantasma) se presentan espectros y nos pintan una imagen donde convergen el presente, el pasado y el futuro. Se nos viene a la cabeza la adversidad que atravesaron los que nos antecedieron. Ante nosotros: el progreso y la ciencia ficción. Nos sumimos en el ritmo, en la melodía, y nos olvidamos de nosotros mismos. Ahora somos solo un elemento más de la composición musical.

El quinto tema (Tears) nos pone de vuelta en la nave. 

Aquí nos toca una etapa crítica: Solo hay oscuridad frente a nosotros y chocamos de frente con el cuerpo de lo inmaterial. Dudamos, pero seguimos... pues este viaje es solo de ida y no queda otra más que avanzar. Este tema es la maniobra más importante del trayecto, pues es punto de inflexión en la premisa del disco. De aquí en más cambian los matices musicales.

Cuando llegamos al sexto tema (Thanatos) sabemos que este viaje se acerca a su inevitable fin. Pero suspiramos de alivio pues ya pasamos la parte más difícil. A medida que nos aproximamos a nuestra meta, marchamos por un pasillo blanco con luces de varios tonos e intensidades, y nos asomamos por la ventana de la nave para contemplar el devenir. 

Esta canción nos induce imágenes mentales de nuestro planeta. Un invierno, una gélida bahía. De fondo, el océano. Una vista que se extiende hacia el infinito. 

Llegamos al séptimo tema, al final del infinito (Infinite)... una proeza contradictoria e imposible; pero en el mundo de Dual Shock todo es posible.

Vamos desembarcando de la nave, paso a paso. Una bocanada de aire fresco y puro, un nuevo lugar. A veces nos parece que estamos en el punto de partida, en la misma tierra, que nunca fuimos a ningún lado. Nos parece que nada cambió, pero en el fondo sabemos que eso no es cierto. Nosotros cambiamos. Materia y Espíritu nos enseñó un nuevo mundo: ese que está en nuestro interior pero pocas veces podemos ver.

Desde una perspectiva más objetiva se puede observar con claridad el enorme esmero y dedicación que se le ha puesto a esta obra artística. Pese a que gustaría que el disco tuviese mayor duración, eso no hace más que dejar de manifiesto la excelente calidad del mismo. La variación en tempo y armonía es apropiada y se mantiene dentro de la premisa original. Nada en el disco se siente fuera de lugar: todas las piezas encajan perfectamente. Plantear la secuencia de canciones en el disco es una etapa clave de la composición, y en este caso está muy bien logrado. Es un verdadero privilegio vivir esta experiencia musical y altamente recomendable para quien deseé un respiro de lo cotidiano.